domingo, 30 de octubre de 2011

Las páginas “antiamixer”. Discriminación en la red: El fenómeno del racismo en la web peruana.

Racismo juvenil en Facebook

Un fenómeno de discriminación racial ha empezado a circular en la red. Se trata de las páginas “antiamixer”, creadas por un grupo de adolescentes de clase media alta, dedicadas específicamente a la búsqueda, selección y publicación de fotografías de jóvenes de ascendencia andina que se sienten orgullosos de mostrarse como son.

Por: Juana Avellaneda

Verónica Salem es una reconocida fotógrafa y comunicadora social. Tiene 42 años y estudia el fenómeno del racismo en la web desde el 2009. En su oficina de la Universidad Católica, donde trabaja, se escucha un reggaetón. Le pido que me explique el “fenónemo amixer”. Enseguida coge su mouse, abre su cuenta de Facebook y abre un página con más de 41 mil fans que tiene por nombre “Anti Hi5 amixer.com”. En la pantalla aparecen las fotografías de decenas de adolescentes; todas estas imágenes han sido robadas de sus cuentas Hi5 y publicadas, sin su autorización, con comentarios racistas. En el muro de “Anti Hi5 amixer.com” se puede leer: “Mata a un amixer y siembra un árbol. Para todos los que tienen ganas de acabar con esta plaga humana”, “Like si estás a favor de eliminar a los amixer”, “Si no sabes qué es amixer chúpame las bolas”. Salem, quien está preparando su tesis “Amixer en Facebook: una investigación sobre la choledad virtual”, no puede evitar fruncir las cejas al leer lo que estamos reproduciendo. Según su investigación, los racistas serían adolescentes de clase media alta que se dedican a la búsqueda, selección y publicación de fotografías de otros adolescentes limeños en situaciones privadas. El proceso de discriminación, explica, empieza en el momento en que un joven cualquiera se toma una foto posando de manera sexy, en el caso de las mujeres, o como reggaetonero en el caso de los hombres. La gran mayoría no tiene idea de que estas fotos, a menudo tomadas en baños, azoteas y espacios privados, terminan siendo publicadas por jóvenes racistas que se encargan de acribillarlos con insultos por su original manera de editar, escribir, posar y expresarse. “Es aquí donde nace la etiqueta amixer, que tiene que ver, básicamente, con la estética. Muchas de estas personas no saben que los llaman amixers. Amix viene de la palabra amigo, pero cuando le agregaron el ER se volvió despectivo. Se trata de clasificar al otro, de burlarse, de etiquetarlo. En el Perú el racismo, históricamente, siempre ha existido, pero antes te discriminaban por el color de la piel o por el lugar geográfico de nacimiento. Hoy te discriminan en redes por la tipografía que usas”, explica Salem.

Discriminación virtual

En una de las fotografías robadas por “Anti Hi5 amixer.com”, aparecen cuatro amigos disfrazados como si estuvieran en una fiesta de brujas. Los 32 comentarios que figuran al pie de la foto son, verdaderamente, indignantes: “Asu, los amixers también son gays. El de atrás tiene un orgasmo al ver al transformer de tres cabezas”, escribe Carlos Andrés B; “Mutantes invadiendo el planeta tierra”, postea Jesús Alexander León Reynoso. En otra foto aparecen dos niñas que han decorado su foto con caritas felices, corazones y una frase coloreada de rosado que dice “cremitas toda la vida”. Marina Castillejo Ravello comenta con groserías: “Puta, qué asco. Pero qué se puede esperar, son amixers”; “Pirañas de mierda, vayan a lavar sus calzones”, añade Henry César Ninancuro. Intentamos comunicarnos con los seguidores y creadores de las 15 páginas intolerantes que circulan en Facebook, pero no obtuvimos respuesta. Es más fácil agredir al otro escondiéndose detrás de una pantalla.

Sofía Olaya Martínez tiene 17 años, es estudiante de periodismo y figura como una de las administradoras de la página “Yo dejé el Hi5 porque se volvió muy amixer, puaj”. “Quiero dejar en claro que no me considero ‘antiamixer’. Ser amixer no te hace mala persona ni mucho menos es denigrante. No todos los que le dan like a la página son discriminadores”, asegura. Cuando le pregunto qué características convierten a una persona en amixer, responde: “Utilizan indiscriminadamente las mayúsculas y minúsculas. Además, se caracterizan por usar doble ‘i’ y por reemplazar las ‘s’ por las ‘z’ en sus oraciones. Editan sus fotos con oraciones como ‘tU XiKiIItA MaHaZ NaHh’ acompañada de brillos y colores. La mayoría se toma fotos en posiciones obscenas y colocan con letras de colores a los equipos de fútbol que apoyan”. Me pregunto: ¿Y acaso esto es una justificación para discriminarlos? Hacemos clic en la página Amixer Detected. Tiene más de 52 mil fans. Un adolescente algo robusto aparece en una foto retratando sus abdominales falsos en el espejo. “Eso no es goma, ni Paint. Está pegado con chicle”, se burla Alexander Román Porras. Salem indica que esta manera exacerbada de exhibirse se debe al bombardeo de los medios masivos. “El denominado amixer es aquel que mira mucha televisión, escucha radio y va al cine. Ellos adornan y publican sus fotos utilizando su imaginación y no tienen ningún problema en que la gente los mire. Quieren ser, aunque sea por un momento, la estrella que sale en la televisión, el actor de cine”, afirma la especialista.

“Yo era amixer”

A Valeria Rojas, de 18 años, le “llega” que los mal llamados “amixers escriban todo mal y que se vistan como pirañas”, pero tampoco le gusta que los discriminen. “Yo era amixer cuando estaba en el colegio. Escribía todo con mayúsculas y minúsculas. Era parte de la moda del momento “, confiesa sonriendo. En el camino encontramos a Erick Chávez, estudiante de diseño publicitario de segundo año. Viste zapatillas blancas, pantalones holgados y gorra. Tiene 19 años.

Erick asegura utilizar la palabra “amix” para llamar cariñosamente a sus amigos. No tiene idea de la movida discriminatoria que existe en la red. Seguimos nuestro recorrido. En el Jirón de la Unión un grupo de adolescentes le huye al flash de la cámara. Cuando me acerco para preguntarles si escuchan reggaetón, adornan sus fotos con emoticones y prefieren el Facebook dicen que sí. “El Hi5 ya pasó de moda”, afirma Angélica, de 16. Cuando le pregunto si sabe que existen páginas creadas especialmente para discriminar a la gente por su manera de expresarse en la red, su rostro se distorsiona. “¿Es en serio?”, dice horrorizada. Ser etiquetado de amixer, hoy en día resulta igual de ofensivo que estar en un mercado en el que, según como te expreses, te toque recibir jurel o lenguado.

DISCRiMINADOS
Jorge Bruce

Psicoanalista y autor de la obra Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo.
“Hay una necesidad compulsiva de señalar la huachafería, el mal gusto, la confusión de códigos, eso que Umberto Eco decía que era el Kitsch y que en el Perú llamamos, pues, huachafería. Este fenómeno produce también una violencia social, de agresión, insultos, desprecio, marginación y llegamos a los viejos discursos peruanos de la cholificación, que creo es lo que está detrás de todo esto. Seguimos siendo una sociedad profundamente jerarquizada y estamental. Estas personas rechazan a los que muestran cómo se sueñan, cómo se idealizan, cómo viven, cómo se divierten. Y esto lo hacen mediante la parodia, la ironía, el desprecio, la burla. Y la pregunta sería por qué. En primer lugar, creo yo, para mantener las barreras, los estamentos. Como se decía hace mucho tiempo atrás, para que no se igualen”.

HALLAZGOS DE VERÓNICA SALEM

Verónica Salem asegura que los ‘amixers’ viven, mayormente, en San Juan de Lurigancho, Breña, Villa El Salvador y Chorrillos.
Sus edades oscilan entre los 10 y 20 años.
El 90%, indica, sería de tez trigueña.
En su investigación también logró identificar que utilizan ciertos programas de retoque como Paint y Picnik.
Han creado su propio idiolecto, en el que reemplazan la S por la Z, la Q por la K y al final de cada vocal le agregan una H, por citar algunos ejemplos.

Fuente: Diario La República, Revista "Domingo". 30 de octubre de 2011.

sábado, 19 de marzo de 2011

“Singular régimen político donde los individuos alcanzan la condición de ciudadanos mediante el reconocimiento de su libertad e igualdad políticas”.

El saber del ciudadano. Las nociones capitales de la democracia.

Por: Francesc de Carreras. Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

Hay que enseñar qué es democracia? ¿Debemos aprender qué significa la democracia? Acaba de aparecer un libro que no sólo responde afirmativamente a ambas preguntas sino que, además, hace propuestas, abiertas y razonadas, sobre el concepto actual de democracia.

En efecto, el libro El saber del ciudadano. Las nociones capitales de la democracia, dirigido por Aurelio Arteta, con la colaboración de Félix Ovejero, Javier Peña, Luis Rodríguez Abascal, Alfonso Ruiz Miguel y Ramón Vargas-Machuca, todos ellos prestigiosos especialistas en pensamiento político, ofrece una síntesis sobre esta cuestión accesible para un público amplio, acostumbrado a leer ensayo. Advirtamos, además, que uno de sus principales méritos está en que, pese a ser un libro escrito por varios autores, no se trata de una mera recopilación de trabajos dispersos, sino de un texto planificado de antemano, bien sistematizado y, quizás gracias a la severa batuta del profesor Arteta, perfectamente vertebrado. Ello se ha visto facilitado porque sus autores, todos ellos profesores universitarios, han reflexionado desde hace años en común sobre esta materia en múltiples encuentros, seminarios y jornadas de trabajo. Por tanto, esta síntesis sobre la idea de democracia está basada en monografías previas de los propios autores y en un diálogo constante entre ellos.

Vayamos al punto de partida: ¿la democracia se aprende y, por tanto, hay que enseñarla? En España la cuestión está a la orden del día debido a la controversia que ha levantado la asignatura educación para la ciudadanía. El juicio de los autores del libro - en un capítulo inicial redactado por Arteta- es tajante: si la enseñanza de la democracia consiste en trasmitir a los estudiantes cómo debe organizarse el ámbito de lo público, la responsabilidad le corresponde a los poderes públicos. Por idénticos motivos, la educación en las creencias de los padres respecto a las cuestiones privadas corresponde a estos.

Ahora bien, las concepciones de los niños y jóvenes, tanto respecto a la esfera privada como a la pública, no son, por supuesto, simples prolongaciones ni de lo que les han enseñado sus padres ni de lo que aprenden por mandato de los poderes públicos, sino que libremente, a lo largo de los años, deben llegar a conformar estas concepciones en ambas esferas para dotarse de personalidad propia. Por tanto, si lo que se enseña en educación primaria y secundaria sólo son las reglas básicas de nuestra organización política y no las creencias de los profesores que las imparten, nada puede objetarse a la asignatura educación para la ciudadanía, sino todo lo contrario: dado que, como sostienen los autores, no hay democracia sin demócratas, sólo el conocimiento de tales reglas puede dar consistencia a una democracia, es decir, a una forma de vivir en común basada, como dice Rawls, en los principios de civilidad, tolerancia, razonabilidad y sentido de la equidad.

El meollo del libro está dirigido, sin embargo, a explicar el enunciado que figura en su subtítulo: las nociones capitales de la democracia. Para algunos, incluso para ciertos clásicos de la teoría política del siglo XX (Schumpeter, Downs o Dahl), existe democracia en un país cuando hay elecciones competitivas garantizadas por los derechos políticos fundamentales. Simplificando, allí donde hay libertad de voto existe democracia. Para estos teóricos, la democracia es sólo un modo de decidir por mayoría las cuestiones que afectan a una colectividad. Nuestros autores, en cambio, sostienen un concepto mucho más exigente: las decisiones democráticas - acordadas, desde luego, por mayoría- sólo son la culminación de un proceso y para que estas decisiones sean consideradas democráticas, tan importantes son los condicionantes del proceso como el voto mayoritario que al final resulte.

Así pues, la idea de democracia es bastante más compleja que la simple idea de “gobierno de la mayoría” y consiste, según nuestros autores, en aquel “singular régimen político donde los individuos alcanzan la condición de ciudadanos mediante el reconocimiento de su libertad e igualdad políticas”. Por tanto, los elementos que constituyen el armazón de una democracia son muy variados. En primer lugar, en el mismo proceso de toma de decisiones hay que distinguir entre las ideas de representación, deliberación y decisión. Cada una de estas fases es estudiada con detalle. En segundo lugar, se analizan las diversas formas y tendencias que adopta hoy la democracia: constitucional, liberal, republicana. En tercer lugar, se tratan los desafíos (por ejemplo, el nacionalismo) y riesgos (por ejemplo, la tolerancia ilimitada) de las democracias actuales. Finalmente, dado que el mismo concepto de democracia alude a un ideal todavía inalcanzado, se estudian los problemas pendientes, especialmente los derivados de la escasa implantación del valor igualdad.

En suma, un libro fundamentado y claro para cualquier ciudadano que quiera conocer las bases de su condición de ciudadano. Asu vez, un texto extremadamente útil para quienes deban explicar la asignatura educación para la ciudadanía.

Fuente: LA VANGUARDIA, jueves 19 de junio 2008.

Recomendados:

El saber del ciudadano ( Arteta, Aurelio / Alianza ).

"Una de las cosas que la democracia exige, es el enterarnos en qué consiste ella". La ética de la verdad absoluta y la ética de la duda.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Felicidad y enmienda a la Constitución para hacer de este tema un derecho social.

¿Buscar la felicidad es un derecho?

En Brasil se debate en el Congreso una enmienda a la Constitución para hacer de este tema un derecho social esencial para las personas.

¿Buscar la felicidad es un derecho constitucional? En Brasil, esa inquietud está siendo debatida en el Congreso, donde se discute una enmienda a la constitución de 1988 para incluir la búsqueda de la felicidad como un derecho social esencial.

La llamada propuesta de una enmienda constitucional de la felicidad ya fue aprobada a finales de 2010 en la Comisión de Constitución y Justicia de la cámara alta y tiene grandes posibilidades de ser votada favorablemente este año en el Senado.

Detrás de la iniciativa está el Movimiento Más Feliz, cuyo coordinador, Mauro Motoryn, comentó que la idea viene de experiencias similares adoptadas en Francia, Gran Bretaña, Japón y Corea.

Desde hace más de dos siglos, la Constitución de EEUU consagró la búsqueda de la felicidad como un derecho inalienable del individuo.

Los brasileños son conocidos como gente festiva y alegre, incluso aquellos que vienen de los sectores más pobres. Es uno de los pocos países del mundo que tiene tres días feriados por el Carnaval previo a Cuaresma y sus habitantes no tienen dificultades en encontrar excusas para una fiesta.

Pero no es esa la idea de felicidad que busca la enmienda. De aprobarse la reforma, la carta magna diría: “son derechos esenciales para la búsqueda de la felicidad la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la habitación, la seguridad, la providencia social, la protección a la maternidad y a la infancia, la asistencia a los desamparados, en la forma de esta Constitución”.

El texto nuevo agregaría la frase “para la búsqueda de la felicidad” a la redacción actual del artículo.

El impulsor de la inicitativa en el Senado, el legislador Cristovam Buarque, un exministro de Educación, cree que una enmienda de ese tipo puede ayudar a la población a tener una noción más concreta de sus derechos sociales.

Sin embargo, tales argumentos no convencieron a todos. El profesor y especialista en derecho constitucional Cristiano Paixao, de la Universidad de Brasilia, advirtió que una reforma así podría acabar convertida en “folclor jurídico”. Tendría sentido, dijo, “si fuera en la época de la redemocratización, del movimiento por las elecciones directas. Ahora va a caer en desuso”.

En Gran Bretaña, el primer ministro David Cameron pidió a la Oficina Nacional de Estadísticas preparar métodos de medición del “bienestar general”, basado en estudios centrados en la felicidad como objetivo de las políticas de desarrollo.

En Corea del Sur y Japón, la felicidad está consagrada en sus constituciones como un derecho inherente a cada individuo y la sociedad.

Fuente. Diario La Perú 21. Miércoles, 02 febrero de 2011.

lunes, 17 de enero de 2011

Sueño americano, ética protestante, burbuja especulativa, locura consumista y quiebre financiero.

El sueño americano se desvanece

Por: Francisco Durand (Sociologo)

“Es el declive”, me dijo un profesor cuya oficina es contigua a la mía. Comentaba el hecho de que entre muchos estudiantes se ha perdido la capacidad de entrega y dedicación que los profesores de la vieja escuela, como mi colega, siempre esperaron de ellos. En similares conversaciones, he escuchado repetidas referencias al abandono de la ética protestante del capitalismo que Max Weber alabara entre norteamericanos y alemanes para explicar el surgimiento del capitalismo. Pero hay más.

Algunos mencionan que en realidad esa ética ya no es necesaria, en tanto los EUA se han convertido en una economía de servicio. Dos tercios de la economía funcionan en torno al consumo masivo, lo que genera sobre todo puestos de trabajo de venta en centros comerciales, más que en fábricas. El consumo en los EUA de hoy depende de ítems de alto precio –casas y carros– y los de menor precio, que se adquieren en los centros comerciales, convertidos en las catedrales modernas. Ahora los domingos no se va a la iglesia, se va de compras.

Tanto EUA como Inglaterra cada vez manufacturan menos. Sus corporaciones se han ido a otras partes, a países como el Perú o la China, donde pagan menos impuestos y salarios, al mismo tiempo que muchas grandes firmas de Wall Street se han concentrado sobre todo en el sector financiero y el trading. Todas estas últimas ganaron fortunas mientras creció el consumo, y pudieron explotar las oportunidades increíbles de vender lo que fuera a corto plazo con tal de tener una ganancia trimestral que reportar en la bolsa. Pero ni la economía de servicio ni la financiera, menos el trading, se sostienen en tanto no crean valor, productos nuevos. El trading es en esencia especulativo.

Bueno, siguiendo con mi colega el profesor, hace tiempo que me dice que se niega a comprar productos en Wallmart. Esta cadena de tiendas, la más grande del mundo, representa lo bueno, lo malo y lo feo del actual capitalismo consumista norteamericano. Wallmart vende a precios bajos bienes producidos mayormente en China o el Tercer Mundo, manda a la quiebra a las empresas locales –o las arrincona pues les impone precios bajos–, paga salarios mínimos y gana como loca sin pagar tantos impuestos. El modelo Wallmart, opinan algunos, es un síntoma del declive económico de los EUA.

El caso es que antes, para seguir con otras probables causas, en la locura consumista de los años 90, cuando gracias al crédito barato y al dinero plástico –las tarjetas de crédito que llegaban por correo incluso si uno no las pedía– las masas confluían a Wallmart y los shopping malls a satisfacer sus fantasías materiales, se perdió la distinción entre necesidades y placeres. Resulta que las necesidades como la educación y la salud eran más caras, mientras los productos de consumo se abarataban, dando una apariencia de bienestar inmediato que hacía olvidar los problemas. Cuando se fue agotando la expansión por crédito, se inventó otro mecanismo, el de la doble o triple hipoteca, todo con la venia de la Reserva Federal, que creía tonta o interesadamente que las burbujas crecen y mueren solas. Como las casas se podían comprar o rehipotecar a bajos intereses, y el precio subía –especulativamente por cierto–, resulta que los bancos lo llamaban a uno por teléfono para inducirlo a “refinanciar” la casa, y con el dinero uno regresaba al mall a seguir comprando.

Ciertamente, hay explicaciones más complejas y menos descriptivas, pero no las recomiendo al común de los mortales porque no las va a entender. Lo que sí se debe entender es que la base del sueño americano era ser propietario de una casa y que hoy es una pesadilla para muchos. Las casas se construían en unos pocos meses y se vendían o alquilaban rápidamente. Hasta que fue creciendo una burbuja especulativa que levantó los precios, cuando al mismo tiempo caminábamos a la tercera hipoteca, y luego las entidades financieras te daban préstamos sin colateral, ganaras lo que ganaras, y grandes compañías compraban y vendían paquetes de hipotecas, muchas con activos tóxicos, con la garantía de otra, como Goldman Sachs, que decía que si perdía valor te compensaban.

El caso es que todo colapsó en la crisis del 2008-2009, matando al sueño americano. Desde el 2008 hasta hoy, un promedio de 900,000 propietarios de casa han quebrado y los bancos, a su vez, las han rematado al mejor postor, llevando el precio más abajo todavía. Todavía no se recupera, sea que hablemos de Miami, Washington o San Francisco. La última cifra que tengo es de 909,000 casas perdidas entre enero y octubre del 2010. Y los que todavía la tienen, la siguen pagando, pero siguen hipotecados, no faltando algunos, como mi cuñada, que tienen la deuda al mismo nivel que el valor de la casa. Son dueños de nada, y si pierden el trabajo engrosan las filas de los desgraciados. Bueno, si al llegar a viejo sigues pagando tu casa, resulta que ahora ya no vives un sueño sino una pesadilla, pues se acerca el momento de la jubilación. Eso sin contar las siete tarjetas de crédito en promedio que uno sigue pagando. Cabe mencionar que los bancos unilateralmente te suben los intereses en nuevos préstamos.

Sean por las casas y el consumo de lo que fuere en los centros comerciales, y mientras no se recupere la economía popular, que ya no se puede soñar como antes en los EUA. Para empeorar las cosas, el déficit fiscal acumulado por guerras y exoneraciones a las corporaciones y a los ciudadanos de altos ingresos está ahora fuera de control. La deuda nacional crece y crece. Ha pasado, si no me equivoco con los ceros, a $ 12,25 billones. Se financia con bonos del tesoro vendidos principalmente en el exterior, sobre todo a China, nuevo centro de poder mundial.

Las guerras de Irak y Afganistán siguen sin tener un horizonte definido de victoria. Los soldados regresan a ser atendidos en hospitales con costos altísimos y aumenta el número de suicidios. Tampoco olvidemos que la gente paga más por educación y tiene salud más cara con menor cobertura. Cerca de 50 millones de estadounidenses no tienen seguro y muchos asegurados solo pueden pagar el mínimo. El gran temor es a una enfermedad catastrófica que los quiebre financieramente.

En fin, error tras error. Ciertamente, es un fin de época, de un siglo de oro que empezó probablemente en 1910, cuando los EUA tomaron Panamá y abrieron el canal en 1914, ganando luego la Primera Guerra Mundial en 1918, indicando así su rol de potencia en ascenso.

Ahora ha comenzado el descenso. Le toca turno a China, pero su ascenso será lento y no creo que pueda reemplazar a los EUA en tanto no tiene poder cultural ni discurso universal, y porque la maquinaria de guerra del Pentágono sigue siendo de primer nivel, por lo menos por un tiempo.

Fuente: Diario La República (Perú). Dom, 16/01/2011.

martes, 28 de diciembre de 2010

Debate sobre el lugar del canon en la era de la globalización. "El canon existente debería ser ampliado, no desplazado".

El canon del mañana

Autor: Umberto Eco (Escritor)

“The Western Canon” de Harold Bloom define el canon literario como “la selección de libros en nuestras instituciones educativas” y sugiere que la verdadera pregunta a que da lugar es: “¿Qué debe intentar leer el individuo que todavía desea leer, en esta etapa tan avanzada de la historia?’’. Y señala que, en el mejor de los casos, en un solo lapso de vida es posible leer solo una pequeña fracción del gran número de escritores que vivieron y trabajaron en Europa y el continente americano, sin considerar a aquellos de otras partes del mundo.

Aun si nos apegamos solo a la tradición occidental, ¿qué libros debería leer la gente? No hay duda de que la sociedad y cultura occidentales han sido influidas por Shakespeare, “La Divina Comedia” de Dante, y – remontándose en el tiempo– Homero, Virgilio y Sófocles. Pero ¿somos influidos por ellos porque realmente los hemos leído de primera mano?

Esto me trae a la mente el argumento de Pierre Bayard en “Cómo hablar sobre los libros que no ha leído”, de que no es esencial leer realmente un libro de principio a fin para comprender su gran importancia. Es evidente actualmente, por ejemplo, que la Biblia ha tenido una profunda influencia tanto en la cultura judía como en la cristiana en Occidente, e incluso sobre la cultura de los no creyentes; pero esto no significa que todos los que hayan sido influidos por ella la hayan leído de principio a fin. Lo mismo puede decirse de las obras de Shakespeare o James Joyce. Para ser una persona culta o un buen cristiano, ¿es necesario haber leído el Libro de los Reyes o el Libro de los Números? ¿Es necesario haber leído el Eclesiastés, o es suficiente saber meramente de segunda mano que condena la “vanidad de las vanidades”?

Lo siguiente es que el interrogante del canon no se homologa con el de los programas de estudios, que representan el conjunto de obras que un estudiante debe haber leído para cuando termina sus estudios.

Hoy en día, el problema es más complicado que nunca antes, y durante una reciente conferencia literaria internacional en Mónaco, hubo un debate sobre el lugar del canon en la era de la globalización. Si las ropas de diseñador “europeas” se producen en China, si usamos computadoras y autos japoneses, si incluso en Nápoles comen hamburguesas en lugar de pizzas –si, en suma, el mundo se ha contraído a dimensiones provinciales, con estudiantes inmigrantes en todo el mundo que piden se les enseñen sus propias tradiciones– entonces ¿cómo luciría el nuevo canon?

En ciertas universidades estadounidenses la respuesta ha surgido en la forma de un movimiento que, en vez de ser “políticamente correcto”, es políticamente tonto. Ya que tenemos muchos estudiantes negros, han sugerido algunas personas, enseñémosles menos a Shakespeare y más literatura africana. Un chiste fino a costa de todos esos chicos destinados a salir al mundo sin comprender las referencias literarias universales como el soliloquio de “ser o no ser” de Hamlet; y por tanto, condenados a seguir al margen de la cultura dominante. Si acaso, el canon existente debería ser ampliado, no desplazado. Como se ha sugerido recientemente en Italia, en relación con las lecciones semanales de religión en la escuela, los estudiantes deben aprender algo sobre el Corán y las doctrinas del budismo, así como los Evangelios. Asimismo, no sería mala idea si, además de sus lecciones sobre la civilización griega antigua, los estudiantes de bachillerato aprendieran algo sobre las grandiosas tradiciones literarias árabe, india y japonesa.

No hace mucho tiempo fui a París a participar en una conferencia a la que asistieron intelectuales europeos y chinos. Fue humillante ver cómo nuestros colegas chinos conocían todo sobre Emmanuel Kant y Marcel Proust, sugiriendo paralelos (fuera correctos o erróneos) entre Lao Tzu y Friedrich Nietzsche, mientras la mayoría de los europeos entre nosotros apenas podían ir más allá de Confucio, y a menudo solo basados en el análisis de segunda mano de eso.

Hoy, sin embargo, este ideal ecuménico se enfrenta con ciertas dificultades. Se puede enseñar a los occidentales jóvenes “La Ilíada” porque han oído algo sobre Héctor y Agamenón, y sus conocimientos rudimentarios de la cultura incluyen expresiones como “el juicio de Paris” y “talón de Aquiles” (aunque en un reciente examen de admisión de una universidad italiana, un solicitante pensó que el término “talón de Aquiles” se refería a una enfermedad, como la rodilla de mucama o el codo del tenista). Sin embargo, ¿cómo se puede interesar a esos estudiantes en el poema épico en sánscrito de “El Mahabharata”, o los poemas en “El Rubaiyat” de Omar Khayyam en tal forma que esas obras persistan en su memoria? ¿Realmente podemos adecuar la educación para que se adapte al mundo globalizado cuando la vasta mayoría de los occidentales cultos no tiene idea alguna de que, para los georgianos, uno de los mayores poemas en la historia literaria es “El caballero de la piel de pantera” de Shota Rustaveli? ¿Cuando los eruditos ni siquiera pueden ponerse de acuerdo sobre si, en la versión georgiana original, el caballero del poema está usando de hecho una piel de pantera, y no una de tigre o una de leopardo? ¿Siquiera llegaremos tan lejos, o debemos seguir preguntando simplemente?: ‘’¿Shota qué?’’

Traducción de Hector Shelley

Fuente: Diario El Comercio, suplemento cultural "El Dominical". 26 de Diciembre del 2010.

domingo, 24 de octubre de 2010

Situación de la población afrodescendiente en América Latina: Desde la Patagonia hasta México.




Continente negro

Afroamericanos. En la cálida ciudad de Managua, el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) presentó un estudio sobre la población de origen africano en América. Unos 150 millones de personas quieren verse, por fin, protagonistas de su propia historia.

Por: Jorge Paredes Laos

Integrados desde hace más de cinco siglos a la vida de sus respectivos países y con notables aportes en el campo de la cultura, el arte y otras disciplinas, los aproximadamente 150 millones de afrodescendientes que viven en América Latina y el Caribe comparten una realidad común: la mayoría vive en las capas más postergadas de sus respectivas sociedades, y sufre no solo la exclusión y la pobreza, sino el estigma del racismo y la discriminación.

¿Cómo cambiar esta historia? Hace dos semanas se desarrolló en la cálida ciudad de Managua, Nicaragua, un seminario organizado por el PNUD y se presentó un volumen*, donde se expuso, país por país, la situación de la población afrodescendiente en América Latina, desde la Patagonia hasta México, pasando por Brasil, Centroamérica y obviamente el Perú.

Con matices y particularidades en cada país, si algo une a los afrodescendientes de esta parte del mundo es su pedido de reivindicación histórica –el reconocimiento del papel que cumplieron en la construcción de sus respectivos estados-nación–, así como el reclamo de sus derechos ciudadanos: inclusión en los censos nacionales y políticas públicas encaminadas a mejorar su calidad de vida.

El estudio está dividido por regiones. El cono sur (formado por Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia y Chile); los países andinos (Venezuela, Colombia, Ecuador y el Perú); el Brasil; y México y los países centroamericanos (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá).

Cono sur

Por lo menos desde el siglo XIX se ha tratado de negar la existencia de poblaciones de origen africano en la región del Río de la Plata. Sin embargo, ahí están el candombe y el tango, dos géneros musicales de influencia negra, que representan a Argentina y Uruguay, para corroborar la importancia del aporte africano en la construcción de la cultura rioplatense.

Según refiere la historiadora María José Becerra después de siglos de negación, recién a partir de 1990 –con la firma de tratados y convenios internacionales contra la discriminación racial y a favor de los derechos humanos–, los gobiernos de Argentina, Uruguay y Paraguay han comenzado a saldar deudas con sus poblaciones de origen africano. En Argentina se creó en 1995 el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que ahora depende del Ministerio de Justicia; en Paraguay se formó un Departamento de Acciones contra toda Forma de Discriminación; y en Uruguay desde el 2000 comenzaron a funcionar dependencias que velan por la ejecución de políticas públicas a favor de la población afrodescendiente.

Países andinos

Los países sudamericanos, aparte de Brasil, con mayor población negra son Ecuador, Colombia, Venezuela y el Perú. Y los avances son dispares. Si bien Colombia registra progresos en materia legislativa –leyes para la adjudicación de tierras a comunidades afrocolombianas–, en Venezuela el reconocimiento oficial es casi inexistente.

En nuestro caso lo más dramático es que no se cuenta con información oficial sobre la población afroperuana. El Estado no incluyó en los dos últimos censos (2005 y 2007) preguntas sobre afrodescendientes. Este vacío histórico no ha permitido incluirlos en programas de empleo, educación, viviendas o tierras. El antropólogo Jhon Anton Sánchez dice que el mayor problema en esta región es el racismo estructural que existe en las diferentes sociedades y en el caso peruano, en particular, la ausencia de políticas públicas contra este flagelo.

Esto es compensado, de alguna manera, por instituciones civiles afroperuanas. Una de ellas es Lundú, que en los últimos tiempos ha realizado campañas como “Apúntate contra el racismo” o un barómetro de medios que busca paliar la proliferación de noticias racistas o discriminatorias.

Todavía el camino por recorrer es largo. Como dijo la profesora Alta Hooker Bland-ford, rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uuraccan), lo más importante es recuperar la identidad. “El vernos en los censos es una de nuestras demandas históricas”.

John Anton resumió así la historia del pueblo afroamericano: El siglo XIX fue el de la libertad, el siglo XX el de la igualdad y el XXI debe ser el de la ciudadanía. “Con ocasión de los bicentenarios hay que escribir una nueva historia donde aparezcan los grupos subalternos. Después, debemos generar políticas de reivindicación para estos sectores sociales. Y, por último, realizar acciones afirmativas en educación, trabajo, etc. Acabar con el racismo tal vez sea una utopía, pero hay que luchar todos los días contra este mal”. Una antesala para recibir el 2011, declarado por las Naciones Unidas como año de los afrodescendientes.

Cifras en el estudio del PNUD

Población: se estima que los afrodescendientes en América alcanzan los 150 millones de personas, el 30% de la población de América Latina y el Caribe.

Los afrodescendientes están dispersos en todos los países de América. En Brasil, Colombia, Cuba y Panamá constituyen entre el 45% y 10% de la población total.

La población afroperuana sería de 2’500.000 personas. El Perú es el cuarto país de América del Sur con mayor población afrodescendiente.

24,13% de la población afroperuana tiene primaria incompleta, el 27% tiene secundaria completa y solo el 1,9% tiene educación superior completa.

[*] Derechos de la población afrodescendiente de América Latina. Desafíos para su implementación. PNUD / Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega. 2010

Fuente: Diario El Comercio, suplemento "El Dominical" (Perú). 24 de Octubre del 2010.

martes, 29 de junio de 2010

La nueva configuración económica del Perú urbano. La superación de la tradicional pirámide social del ABCDE.

La nueva clase media: emergentes y progresistas

Rolando Arellano cree que la figura de un rombo es clave para describir la nueva silueta económica del Perú urbano. En su última investigación concluye que la estructura piramidal ha quedado atrás en las grandes urbes. Esta sorprendente transformación no estaría siendo advertida por las élites políticas y empresariales. Arellano, quizá el experto en marketing que más ha estudiado a los consumidores locales, acaba de presentar “Al medio hay sitio”, un libro que tiene una ambición puntual: cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Por: Karen Espejo

¿Recuerdan la tradicional pirámide social del ABCDE, aquella donde el poder se concentra en su cúspide y decrece conforme nos deslizamos a su base? Pues este modelo podía retratar al Perú de hace 30 años, cuando la brecha entre clases era abismal.

“Pero hoy, que los adinerados también viajan en combi, viven en Comas y tienen apellidos andinos, o hay empobrecidos con autos, viviendo en Miraflores y con apellidos europeos, encontramos que hay pobres más ricos de lo que parecen y ricos más pobres de los que imaginamos. Nos estamos integrando, por eso ya no encajamos en una pirámide que nos divide”, explica Rolando Arellano, presidente de Arellano Marketing Investigación y Consultoría.

“Actualmente, la verdadera clase media del país se concentra en lo que antes conocíamos como el nivel socioeconómico C, compuesto mayormente por migrantes que llegaron a las ciudades en busca de oportunidades o para librarse del terrorismo”, agrega. Este sector, tantas veces marginado, hoy genera más del 30% de riqueza en las urbes, el doble que la tradicional clase A.

¿Cómo fue esto posible? Pues la incapacidad del Estado de controlar y atender a estos nuevos segmentos de la población urbana los empujó a crecer en las invasiones, autoconstruir sus casas y desarrollar una gran economía informal que, años más tarde, permitió que muchos de ellos inviertan en centenares de negocios estables y educación.

De pirámide a rombo

Este fenómeno, según Arellano, transfigura aquella base de la pirámide social en las caderas anchas de un rombo, que engorda conforme crece la clase media emergente. Una estructura de sociedad que, concluye el experto, nos estaría acercando a las naciones desarrolladas del mundo. Una lectura optimista sobre lo que ocurre en el país que, sin duda, resulta polémica. Sin embargo, hay historias de vida que parecen darle la razón.

Al medio de este rombo se encuentran hombres como Robert Turpo Jaco (38), quien dejó su natal Cerro de Pasco a los 11 años para instalarse en Lima con sus hermanos.

“Empezamos vendiendo verduras y frutas como ambulantes en el Campo Ferial de Ñaña. Trabajaba de día y estudiaba de noche. Con el dinero que reuní, me independicé a los 18 años y abrí un puesto de ropa en el Mercado Central de Lima”, explica entre ollas y envases plásticos que rodean su estrecho local de la cuadra seis de jirón Puno, en Mesa Redonda.

Pero las apariencias engañan. Sus maneras tan humildes de actuar, vestir y hablar ocultan bien su gran poder emprendedor. Robert viajó solo a las ciudades chinas de Hong Kong y Guangzhou para hacer negocios con exportadores de menaje y artículos de cocina.

Desde entonces, su tiendita le sirve, sobre todo, de centro de operaciones para conectarse telefónica o virtualmente con sus clientes en Piura, Tumbes, Chiclayo, Amazonas, Madre de Dios, Pucallpa, Huaraz, Chimbote, Huancayo, Pasco, Ayacucho, Ica, Puno y Cusco. Así, desde Mesa Redonda, abastece a los principales mercados mayoristas y centros comerciales de las regiones, con un promedio de 24 mil artículos por mes.

Sí, sus negocios los hace por internet, herramienta que, aunque parezca increíble, es más empleada por los llamados niveles C, D y B (en ese orden), que por la clase A, si se toman en cuenta los verdaderos tamaños de cada nivel socioeconómico, según investigaciones de Arellano.

Los estilos de vida

Para el especialista, quien además representa a la Asociación Mundial de Investigadores de Marketing, esta es solo una muestra del cambio. Si desea entenderlo a profundidad, hace falta dividir aquel rombo de la sociedad en seis estilos de vida.

A un extremo encontramos a los “sofisticados”, jóvenes adinerados, cosmopolitas y tecnológicos. Mientras que en el otro flanco tenemos a los “resignados”, muchos de ellos de origen andino y sin deseos de superación. “Ambos representan los estereotipos tradicionales de las clases más altas y bajas, pero conforman solo el 15% de la población; el 85% restante están presentes en todos los niveles socioeconómicos”, precisa.

Es aquí cuando descubrimos a las “conservadoras”, madres tradicionales cuya preocupación máxima es el hogar; y a los “adaptados”, interesados en su imagen dentro de la sociedad, trabajadores dependientes, que critican al gobierno, pero que no llegan a ser líderes del cambio. Sin embargo, pese a que ambos estilos encajan en el perfil del 40% de peruanos, están empezando a disminuir.

“Ahora la tendencia mayor recae sobre los ‘progresistas’, aquellos que siempre andan detrás de las oportunidades; y las ‘modernas’, mujeres que buscan su desarrollo profesional y laboral. Ellos son casi el 50% de la población compuesta por los peruanos emprendedores y todo indica que este grupo crecerá más”, afirma Arellano.

Ulises Huamán Quispe encaja perfecto en esa legión de peruanos que se construyen solos. Hace tres décadas, sus padres se asentaron en los arenales de Villa El Salvador, huyendo de la muerte que Sendero Luminoso diseminaba por todo Huancavelica.

“Tenía 15 años cuando el dueño de un negocio de diseño me dijo que le gustaban mis dibujos. Empecé a trabajar con él y tres años después me compré una máquina de impresión para instalar un taller de estampado de polos. No descansaba. En el día hacía los diseños, en las tardes estampaba y los fines de semana me ‘recurseaba’ como músico”, cuenta detrás del mostrador de una de sus ocho tiendas de ropa “Culture Exchange”, en ese monstruo comercial llamado Gamarra.

Hoy, con 25 años, y con su propia planta industrial, Ulises produce de 20 mil a 50 mil prendas mensuales, 30% de las cuales se exportan a Venezuela, Colombia, Chile, Ecuador, Argentina, Bolivia y Panamá.

Otro nítido ejemplo de cómo se ha ido gestando un cambio de actitud entre peruanos que nacieron en medio de la pobreza, es el caso de Ema de la Rosa, una madre soltera que migró desde Huánuco a Lima con sus dos hijas en busca de oportunidades, y sí que las encontró.

Metódica y luchadora, invirtió sus ahorros en el alquiler de un terreno en Chorrillos. Allí construyó con sus manos una casa de esteras. Y fue allí donde un cartel que ofrecía empleo en una planta de distribución de legumbres le cambió la vida.

“En este trabajo comencé separando menestras. Pero mi curiosidad me llevó a aprender todas las áreas y empecé a ascender a ayudante de almacén, a jefa de producción, a jefa de planta y luego me mandaron a conocer directamente a los agricultores.

Conocí los tejes y manejes para formar mi propio negocio”, cuenta la dueña de Agro Misti Trading, empresa de acopio y procesamiento de legumbres peruanas, ecuatorianas y bolivianas. Cada semana, Ema vende de 80 a 200 toneladas de sus productos a intermediarios que se encargan de comercializarlos al interior del país, o exportarlos a América del Norte, Asia, África y Europa.

¿Qué nos falta?

Y si todo parece marchar tan bien, ¿qué nos falta? Según Arellano, necesitamos desterrar la idea de que aún vivimos en una sociedad de pirámide.

“Los políticos, por ejemplo, cometen un grave error al seguir mirando el Perú de hace 30 años. Creen que sigue funcionando la fórmula de dar incentivos a las clases altas y ayuda a las clases bajas, cuando no saben que los progresistas o las modernas, que son la mayor parte de la población, pedirán, por ejemplo, herramientas para exportar y no bonos de dinero”.

La desconexión entre la élite política y los emergentes lleva a que estos no se sientan representados y opten por el peligroso voto inestable. “No hay identificación. El gobierno les habla en un lenguaje que no entienden, porque piensan: ese Estado que durante años me impidió crecer y me desalojó con sus policías municipales, ahora me busca porque soy grande, entonces yo le digo no”.

La miopía, sin embargo, también alcanza al sector empresarial. “Creen que hay que hacer un producto para el A, otro para el B, otro para el C y el D, en lugar de tener productos que lleguen a todos y puedan alcanzar la economía de escala. Si los políticos, los empresarios y la sociedad en su conjunto dejaran de pensar que somos distintos y se dieran cuenta de que cada vez somos más uniformes, entonces seríamos mejores”.

Las tesis de Arellano están cargadas de optimismo. Es probable que más de un académico busque cuestionarlas exhibiendo información cuantitativa sobre variables que el experto en marketing no habría tomado en cuenta. A su favor tiene, en cambio, una enorme legión de historias de éxito, como las de Robert, Ulises y Ema, que hacen creer que sí se puede surgir a partir del emprendimiento popular.

Cifras y datos

• En el 2006, la ponencia “Perfil, datos demográficos y estratos socioeconómicos”, presentada en el Congreso Esomar Latinoamérica, ya mostraba al segmento socioeconómico C como el estrato medio de la sociedad peruana, con un 29% de la población.

• El estudio nacional de Arellano Marketing en 2009, realizado en 15 ciudades, arroja que la participación del nivel C en la riqueza del país es del 31%, mientras que el B llega al 27% y el A al 14%.

• El 64% del nivel socioeconómico A y el 70% del C se consideran a sí mismos parte de la clase media, según estudios de la Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercados.

Fuente: Diario La República (Suplemento Domingo). 30 de Mayo del 2010.

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